dijous, 23 de febrer del 2017

Isla Jeju


En la isla de Jeju existen características culturales que distinguen a su población del resto de Corea, probablemente debidas al aislamiento geográfico. Así, existen miles de leyendas locales. Los harubang ("abuelos de piedra") son el distintivo cultural más claro; se trata de esculturas talladas en bloques de lava.

Otro aspecto distintivo de la provincia de Jeju es la estructura matriarcal de las familias, sobre todo en Udo y en Mara; el mejor ejemplo que se conoce es el de las haenyo, (해녀, literalmente mujeres del mar), quienes se ganan la vida buceando a pulmón libre para mariscar moluscos, como los abulones (familia Hallotidae, de la clase Gasterópoda) y las conchas (familia Strombidae).

La isla de Jeju, conocida antiguamente en Occidente como isla de Quelpart, es una isla volcánica, dominada por el monte Halla, un volcán de 1.950 metros de altura, el pico más alto de Corea del Sur.

La isla se formó hace cientos de millones de años, como consecuencia de erupciones volcánicas, y se compone fundamentalmente de basalto y de lava. Tiene un clima subtropical, el más cálido del país, en el que se distinguen cuatro estaciones; parte del verano es lluviosa, y el invierno es muy seco.

Fue una de las 28 finalistas para ser considerada una de las siete maravillas naturales del mundo quedando el pasado 2016 como la tercera maravilla natural del mundo.
Este territorio fue un país independiente, conocido como Tamna, hasta el año 662, en el que pasó a formar parte del protectorado de Silla.

 Cuando Corea fue colonizada por Japón en 1910, Jeju se denominó Saishui, que es la forma de leer en japonés los caracteres hanja de la palabra Jeju. Después de la derrota de los japoneses en 1945, Jeju se convirtió oficialmente en parte de la nueva República de Corea  hasta 1946, en que se transformó en una nueva provincia.

 Dos imágenes aereas de la Isla Jeju.

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